¿Cómo estar más presente? Una propuesta de escritura o fotografía para pararnos a mirar

Mirar es uno de esos lujos a los que la fotografía nos invita. No sólo a mirar sino a habitar la mirada, habitar el espacio, ser conscientes de dónde estamos, es más: ser conscientes de que estamos. Estamos aquí, pero a veces la cabeza está tan arriba que no nos vemos los pies.

Vivir encendidos para mí tiene más de eso que de castañuela. Saberse despiertos, saberse aquí, mirar, apreciar, saborear. Y de ese modo, darnos cuenta también de cuándo nos aprietan los zapatos, para poder aflojarlos o cambiarlos o, directamente, descalzarnos. O lo que es lo mismo: introducir en nuestra vida lo que necesitemos para no tener la necesidad de huir, de evadirnos de forma sistemática para no ver.

Hoy la invitación pasa por ahí, por mirar alrededor, el espacio que habitas, literal y metafóricamente. Hay una propuesta de escritura para ello: hacer un recorrido por los espacios de tu mundo. Puedes escribir y también puedes recurrir a la fotografía. 

A mí me ha llevado a volver a ella un curso con el que jugar, reavivar la creatividad y la mirada. Ésta, de nubes y claros, en las que habitan nuestras cabezas junto con las golondrinas y las copas de los árboles, viene bien aquí, para recordarnos aterrizar de vez en cuando.

 

Si te apetece descubrir otras vías para volver a verte los pies y adónde te llevan, para saber qué quieres, por dónde empezar, cómo encontrar una sandalia a la medida de quién eres, te acompaño.

 

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