¿Te boicoteas? Observa la bruma

Si lo prefieres, puedes escucharlo aquí 🎧

El diccionario

Con la B: bruma y boicot

Cada una de las personas que pisaba la relojería llevaba una especie de bruma en la cabeza que impactaba directamente en su relación con el resto y con el mundo (si quieres leer la intro más literaria de este texto, puedes verla aquí o en Instagram, si te apetece ir al grano sobre el boicot, sigue leyendo 👇).

A veces esa bruma era densa y desagradable, otras ligera y fresca. Y tenía que ver con la interpretación que cada persona estaba haciendo de los hechos, que, a su vez, se convertía en su realidad

 

Esa interpretación de los clientes, y de cada una de nosotras, está condicionada por lo que creemos sobre todo: sobre nosotros, sobre los otros, sobre la vida, sobre el trabajo, sobre el dinero, sobre lo que podemos o no podemos, sobre lo que merecemos o no merecemos, sobre lo que merecen o no merecen otros, sobre lo que debería ser o no debería ser.

 

Forman parte del núcleo de nuestra observación y la mayor parte del tiempo pasan completamente desapercibidas, sin embargo, están determinando la densidad de la bruma y cómo nos sentimos caminando en ella. 

 

Hay una buena noticia, no hace falta un ojo biónico de relojero para detectarlas. Es posible empezar a planteárselas desde el mismo momento en que aceptas que lo que ves no es necesariamente lo que es, sino: lo que es más lo que tu interpretas que es.

 

Eso te lleva no sólo a observar la realidad desde un prisma tan distinto como el de cada uno de los relojes de esa tienda, sino a estar siendo de una determinada manera y a actuar en consecuencia de esa observación y de ese estar siendo. 

 

Y con esto voy a la segunda palabra con B (puntúa doble): boicot. ¿Boicot? Un ejemplo: si una persona cree que no es posible para ella tener unos ingresos suficientes realizando un trabajo que le guste, sino que eso sólo es posible desempeñando funciones en las que no se siente realizada, sus acciones van encaminadas a hacer realidad esa creencia.

 

En lugar de poner todo su empeño en buscar una vía de ingresos que a su vez resulte satisfactoria en cuanto a realización profesional, continuamente busca ingresos en profesiones que no le apasionan, porque sólo esas van a poder reportarle beneficios, según su creencia. No estoy hablando de cosas imposibles, sino del caso de dos profesiones igualmente viables.

 

A veces algo echa por tierra esas creencias. Por un lado, una realidad que no encaja con ellas, por otro, una bruma demasiado molesta o finalmente, opciones que nos ayudan a la toma de consciencia, como un proceso de coaching. 

 

En esos momentos de quiebre, no sólo puedo darme cuenta de qué estoy creyendo y cómo me está llevando a actuar sino de cómo me boicoteo cuando se trata de darle un lugar de prioridad a algo que me haga feliz. Un nuevo ejemplo: me gusta escribir, pero la escritura para mí va ligada a creencias como “eso es secundario y siempre tiene que serlo”.

 

Partiendo de esa creencia, aunque tenga todo un día libre por delante, no voy a poder poner la escritura en primer lugar, porque debe ser secundaria. Boicoteo ese deseo en base a la creencia de que no puedo hacer lo que me gusta en primer lugar, sino siempre en segunda instancia. Imagínate lo potente que es creer eso y lo liberador que es creer lo contrario. Lo que te permite hacer una creencia y lo que te permite hacer la otra. Cuando llegue a la C, seguiré desarrollando este concepto y puntuará doble también.

 

El coaching ontológico pone el foco justamente en que podamos tomar consciencia del lugar desde el que observamos y, por tanto, interpretamos la realidad. Desde ahí podemos ver qué necesitamos cambiar para dejar de boicotear lo que nos proponemos o bien para expandir nuestras posibilidades de conseguirlo, al expandir nuestra mirada. 

 

Como propuesta para estos días puede ser interesante tener más presente la bruma que nos rodea, ver qué creencias la alimentan y si te apetece cambiar algo al respecto, ya sea dejar de boicotear lo que realmente quieres o empezar a vislumbrar posibilidades nuevas e inimaginables hasta el momento. 

 

Si no te apetece mirar la bruma, estos días las nubes están espectaculares.

 

Si te apetece cambiar algo, me encantará acompañarte.

 

Descubre aquí qué opciones tienes